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origen · October 12, 2026

Qué le hace la Undaria al Golfo Nuevo (y qué no sabemos todavía)

Qué le hace la Undaria al Golfo Nuevo (y qué no sabemos todavía)

En diciembre de 1992, debajo del muelle Almirante Storni de Puerto Madryn, aparecieron unos esporofitos que nadie había visto antes en la Argentina, creciendo a seis metros de profundidad. Era Undaria pinnatifida, el alga que en Japón, Corea y China se come como wakame. Para el invierno de 1994 ya se había extendido por buena parte del golfo [1].

Llegó con el tráfico de barcos. Quienes la registraron primero la atribuyen a buques de carga o pesqueros que venían de puertos asiáticos [1]. Si fue en el agua de lastre o pegada al casco, no se sabe. Lo que sí dice su genética es que la población del golfo se parece a las de Corea, China y Melbourne, y no a las de Europa [8, 9].

Lo que está medido: el daño

En 2001, un equipo sacó toda la Undaria de unas parcelas del golfo y las comparó con otras donde la dejó crecer. Donde estaba el alga, la riqueza y la diversidad de algas nativas cayeron de forma dramática, en palabras de los propios autores. También advirtieron posibles efectos sobre algas e invertebrados de interés comercial [2].

La explicación es bastante física. Una Undaria adulta mide uno o dos metros, a veces más; buena parte de las algas nativas del fondo no pasa de los treinta centímetros. La sombra hace el resto [2].

No es un caso aislado. El Grupo de Especialistas en Especies Invasoras de la UICN la incluye entre las cien peores especies invasoras del mundo, y es una de las dos únicas algas de esa lista [6].

El daño no se queda en las algas. En arrecifes rocosos del norte de la Patagonia, la Undaria se asoció con pérdida de hábitat para los peces que viven en ellos [12].

Cuánto se extendió

En quince años avanzó más de cinco grados de latitud hacia el sur. Desde 2007 aparece al norte de Península Valdés, y entre 2007 y 2011 se expandió a unos cincuenta kilómetros por año en las costas de los golfos San José y San Matías. En 2011 apareció en Mar del Plata, separada del resto, probablemente por una nueva introducción [5].

Carta antigua del Golfo Nuevo
Golfo Nuevo. Acá se registró por primera vez en 1992.

Hoy se la encuentra entre Puerto Deseado y Mar del Plata, unos 1.850 kilómetros entre un extremo y el otro. Pero no es una franja continua: crece en parches, donde hay fondo duro y agua reparada [10, 11].

Lo que resultó más complejo

Dos estudios del mismo golfo complican la imagen de una catástrofe pareja.

En parcelas con Undaria, la fauna chica que vive en el fondo (crustáceos, un erizo, gusanos poliquetos) fue más rica y más diversa que donde se la había sacado. Los autores lo atribuyen a la estructura que aporta un alga grande. Es un resultado de un sitio y una temporada, y no habla de las algas nativas [3].

En un bosque de cachiyuyo (Macrocystis pyrifera) de Bahía Cracker, invadido en 2001, tres años después no había menos densidad ni menos biomasa de cachiyuyo donde estaba la Undaria. Los mismos autores esperan cambios si la invasión avanza [4].

La revisión internacional más citada llega a una conclusión parecida para el resto del mundo. La Undaria puede causar impacto, pero en la mayoría de las regiones invadidas no parece ser lo que empuja el cambio del ecosistema, y los intentos de controlarla tuvieron un éxito mínimo. Nadie la erradicó de una costa abierta [7]. La propia ficha de la UICN reconoce que sus impactos no se entienden bien y que varían mucho de un lugar a otro [6].

Nada de esto borra lo que pasa con las algas nativas. Dice que el daño es real y que no es igual en todos lados.

Lo que no sabemos todavía

Si cosecharla de forma sostenida alivia el fondo, nadie lo midió. Una revisión de 2022 sobre los recursos de algas de la Argentina lo dice sin rodeos: no hay información sobre el impacto de la cosecha sostenida [10]. Los experimentos que existen sacaron toda el alga de parcelas chicas, que es otra cosa.

Por eso no te vamos a decir que comprar wakame repara el golfo. Lo que queremos hacer es medirlo: comparar sitios donde cosechamos con sitios donde no, y publicar lo que salga, aunque no nos convenga.

Buzo cosechando Undaria en el fondo del Golfo Nuevo
Cosecha a 3–4 metros, a cuchillo.

Por qué igual la comemos

El alga ya está y no se va a ir. Es la misma especie que se come como wakame en Japón, Corea y China, y crece a pocos metros de la costa de Madryn. La cosechamos buceando, a tres o cuatro metros, cortándola a cuchillo, la lavamos con agua dulce y la secamos al aire. Cada lote queda registrado.

En la cocina rinde sin pedir mucho: dos o tres gramos en una sopa, media cucharada de hojuela sobre un arroz. Si nunca la usaste, empezá por la guía.

FAQ

¿La Undaria le hace daño al Golfo Nuevo?
Sí. Donde crece hay muchas menos especies de algas nativas, según un experimento hecho en el golfo. Otros estudios encontraron efectos distintos sobre la fauna chica del fondo y sobre el cachiyuyo, en escalas acotadas.
¿Se puede erradicar?
Hasta ahora no se logró en ninguna costa abierta del mundo. Los intentos de control tuvieron un éxito mínimo.
¿Cosecharla ayuda al ecosistema?
No se sabe. No hay estudios sobre el efecto de una cosecha sostenida. Es lo que queremos medir.
¿Se puede comer?
Sí: es la misma especie que el wakame de Japón, Corea y China. Como toda alga parda tiene mucho yodo, así que va en porciones chicas.

Sources

  1. 01Casas, G. N. y Piriz, M. L. (1996). Hydrobiologia 326/327: 213–215. Primer registro de Undaria en el Golfo Nuevo. doi.org/10.1007/BF00047809 ↗
  2. 02Casas, G., Scrosati, R. y Piriz, M. L. (2004). The invasive kelp Undaria pinnatifida reduces native seaweed diversity in Nuevo Gulf (Patagonia, Argentina). Biological Invasions 6: 411–416. doi.org/10.1023/B:BINV.0000041555.29305.41 ↗
  3. 03Irigoyen, A. J., Trobbiani, G., Sgarlatta, M. P. y Raffo, M. P. (2011). Effects of the alien algae Undaria pinnatifida on the diversity and abundance of benthic macrofauna in Golfo Nuevo. Biological Invasions 13: 1521–1532. doi.org/10.1007/s10530-010-9910-9 ↗
  4. 04Raffo, M. P., Eyras, M. C. e Iribarne, O. O. (2009). Journal of the Marine Biological Association of the UK 89(8): 1571–1580. Undaria en un bosque de Macrocystis pyrifera de Bahía Cracker. doi.org/10.1017/S002531540900071X ↗
  5. 05Dellatorre, F. G., Amoroso, R., Saravia, J. y Orensanz, J. M. (2014). Aquatic Invasions 9(4): 467–478. Expansión de Undaria en la costa argentina. doi.org/10.3391/ai.2014.9.4.05 ↗
  6. 06Grupo de Especialistas en Especies Invasoras de la UICN. Global Invasive Species Database: Undaria pinnatifida. www.iucngisd.org/gisd/species.php?sc=68 ↗
  7. 07Epstein, G. y Smale, D. A. (2017). Undaria pinnatifida: a case study to highlight challenges in marine invasion ecology and management. Ecology and Evolution 7(20): 8624–8642. doi.org/10.1002/ece3.3430 ↗
  8. 08Voisin, M., Engel, C. R. y Viard, F. (2005). Differential shuffling of native genetic diversity across introduced regions in a brown alga: aquaculture vs. maritime traffic effects. PNAS 102: 5432–5437. doi.org/10.1073/pnas.0501754102 ↗
  9. 09Uwai, S. et al. (2006). Genetic diversity in Undaria pinnatifida deduced from mitochondria genes: origins and succession of introduced populations. Phycologia 45: 687–695. doi.org/10.2216/05-66.1 ↗
  10. 10Raffo, M. P., Dellatorre, F. G. y Ciancia, M. (2022). Seaweed resources of Argentina (SW Atlantic): production, bio-ecological, applied research and challenges for sustainable development. Applied Phycology 3: 383–421. doi.org/10.1080/26388081.2022.2076260 ↗
  11. 11Bunicontro, M. P., Marcomini, S. C. y Casas, G. N. (2019). Capítulo sobre Undaria en la costa del Golfo Nuevo. igeba.gl.fcen.uba.ar/node/1015 ↗
  12. 12Irigoyen, A. J., Eyras, C. y Parma, A. M. (2011). Alien algae Undaria pinnatifida causes habitat loss for rocky reef fishes in north Patagonia. Biological Invasions 13: 17–24. doi.org/10.1007/s10530-010-9780-1 ↗

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