Undaria pinnatifida no es de acá. Se registró por primera vez en el Golfo Nuevo en diciembre de 1992, en el puerto de Puerto Madryn; llegó con el tráfico de barcos, en el agua de lastre o pegada al casco; no se sabe en cuál. Su genética la emparenta con poblaciones de Corea, China y Australasia. En tres décadas apareció en parches, de Puerto Deseado a Mar del Plata. Erradicarla ya no es posible.
Donde el control ve una invasora, nosotros vemos una cosecha. En vez de sacarla y tirarla, la sacamos y la usamos: cada kilo se vuelve alimento, materia y trabajo. Si la cosecha alivia el fondo del golfo es algo que queremos medir, no dar por hecho. La leemos como mensajera.
Cosechamos a mano lo que el ecosistema deja crecer, dejando intactos los individuos jóvenes, y documentamos cada lote. Lo hacemos con un protocolo co-diseñado con el CESIMAR-CONICET.
Experiencia interactiva

Abrir claros
Recorrer ↗La misma historia, para recorrer: de la espora que viajó en el agua de lastre de un barco hasta la mesa. Se avanza con el scroll o con el dedo, y se escucha.
En prueba · con sonido
El método
Cómo se cosecha
Buceo a 3–4 m, con corte a cuchillo, en sitios monitoreados. Se dejan los individuos jóvenes para que el banco se recupere.
Coordenadas, especies, fechas, kilos
Cada lote se registra: dónde, qué especie, qué día, cuántos kilos, a qué temperatura estaba el agua. Datos, no metáforas.
Secado al aire, sin energía
Se cuelga a secar al aire, bajo techo, sin hornos ni aditivos. La marea marca cuándo se entra al agua, no el calendario.
Lo que la cosecha devuelve
El precio paga trabajo local por encima del mercado, y una parte vuelve al golfo. Quién cosechó y cuánto volvió está en cada folio.
Nosotros
- Francesca Imbrosciano
- Fernando Dellatorre
- Gonzalo Cortez
- Erich Züger
- Keila Herrera
- Lorea Grondona
- Paco Savio
Red
Un nodo de Fermenting Humans.
ALGÜNA nace de Fermenting Humans, donde se cruzan el arte, la biología marina y los biomateriales. Lo que cosechamos y vendemos sostiene esa investigación; lo que aprendemos en el camino —los protocolos, los datos, las fallas— queda abierto para que otras costas lo usen.
